Lección 3, Serie 2, Salmo 32, Lectio Divina

Salmos 32

Nueva Versión Internacional (NVI)

1Dichoso aquel a quien se le perdonan sus transgresiones,

a quien se le borran sus pecados.

 Dichoso aquel a quien el Señor no toma en cuenta su maldad

y en cuyo espíritu no hay engaño. 

 Mientras guardé silencio,  mis huesos se fueron consumiendo

por mi gemir de todo el día. 

 Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano,

porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. *Selah

 Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad.

Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor»,

y tú perdonaste mi maldad y mi pecado. Selah

 Por eso los fieles te invocan

en momentos de angustia; caudalosas aguas podrán

desbordarse, pero a ellos no los alcanzarán. 

 Tú eres mi refugio; tú me protegerás del peligro

y me rodearás con cánticos de liberación. Selah

 El Señor dice: «Yo te instruiré, yo te mostraré el

*camino que debes seguir; yo te daré consejos y

velaré por ti. 

 No seas como el mulo o el caballo, que no tienen

discernimiento,  y cuyo brío hay que domar con

brida y freno, para acercarlos a ti.»

 10 Muchas son las calamidades de los malvados,

pero el gran amor del Señor envuelve a los que

en él confían.

 11 ¡Alégrense, ustedes los justos; regocíjense en el Señor!

¡canten todos ustedes, los rectos de *corazón!

PREPARACIÓN

Encuentre un lugar tranquilo donde usted sea capaz de centrarse en escuchar la voz de Dios a través de la Palabra. Relájese y despeje su mente de distracciones antes de comenzar la lectura.

Este salmo fue escrito por el rey David después de cometer pecados graves que tuvieron resultados devastadores. Es una descripción sincera de pecado y culpa, y la libertad y la alegría que vienen de la confesión y el perdón. Al pasar por este estudio, examina tu propia vida, por el pecado que sabes que permanece en el camino de tu relación con Dios.

LECTIO

Lee a través de todo el Salmo lentamente, en voz alta si es posible. En la segunda lectura, tenga en cuenta las palabras o frases que hablen, sobre todo a su corazón.

MEDITATIO

Centrarse más en las palabras o frases que te hablan. Repítelas en tu mente, grábalas  en tu alma. Examina tu corazón, pidiendo al Espíritu Santo para que revele las áreas de tu vida que puedes estar separándote de Dios.

ORATIO

Si hay pecados sin confesar en su vida, haga su confesión a Dios. La confesión no es informar a Dios acerca de su pecado, sino más bien el levantamiento de la carga del secreto de su propio corazón y permitirle a Dios que lo limpie de la culpa. Preste atención a la orientación y la claridad en la toma de los cambios que sean necesarios en su vida y las relaciones que han sido dañadas por el pecado.

CONTEMPLATIO

Pasa algún tiempo en la presencia del Dios que te ama, que te perdona, y que te protege de problemas. Disfrute la eliminación de la culpa de su pecado. Regocíjese en el Señor y esté alegre.


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