Lección 10, Serie 2, Salmos 27, Lectio Divina

Salmos 27

Nueva Versión Internacional (NVI)

1 El Señor es mi luz y mi *salvación;
¿a quién temeré?
El Señor es el baluarte de mi vida;
¿quién podrá amedrentarme?
2 Cuando los malvados avanzan contra mí
para devorar mis carnes,
cuando mis enemigos y adversarios me atacan,
son ellos los que tropiezan y caen.
3 Aun cuando un ejército me asedie,
no temerá mi *corazón;
aun cuando una guerra estalle contra mí,
yo mantendré la confianza.

4 Una sola cosa le pido al Señor,
y es lo único que persigo:
habitar en la casa del Señor
todos los días de mi vida,
para contemplar la hermosura del Señor
y recrearme en su templo.
5 Porque en el día de la aflicción
él me resguardará en su morada;
al amparo de su tabernáculo me protegerá,
y me pondrá en alto, sobre una roca.
6 Me hará prevalecer
frente a los enemigos que me rodean; en su templo ofreceré sacrificios de alabanza
y cantaré salmos al Señor.

7 Oye, Señor, mi voz cuando a ti clamo;
compadécete de mí y respóndeme.
8 El corazón me dice: «¡Busca su rostro!»[a]
Y yo, Señor, tu rostro busco.
9 No te escondas de mí;
no rechaces, en tu enojo, a este siervo tuyo,
porque tú has sido mi ayuda.
No me desampares ni me abandones,
Dios de mi salvación.

10 Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
el Señor me recibirá en sus brazos.

11 Guíame, Señor, por tu *camino;
dirígeme por la senda de rectitud,
por causa de los que me acechan.
12 No me entregues al capricho de mis adversarios,
pues contra mí se levantan falsos testigos
que respiran violencia.

13 Pero de una cosa estoy seguro:
he de ver la bondad del Señor
en esta tierra de los vivientes.

14 Pon tu esperanza en el Señor;
ten valor, cobra ánimo;
¡pon tu esperanza en el Señor!

PREPARACIÓN

Siéntese en una posición cómoda, con su Biblia, el diario y la pluma. Mientras se prepara para esta lección, pídale al Señor que le hable a través de las palabras de este salmo. Abra su mente y corazón a las palabras que está a punto de escuchar.

LECTIO

Leer a través de todo el Salmo lentamente, marcando las secciones que se destacan en su caso. Al leer una segunda vez, resalte o anote en su diario las palabras o frases que en particular le llaman la atención.

MEDITATIO

Medite en las palabras o frases que resaltó. Repite una y otra vez, pidiendo al Espíritu Santo hablar a través de ellos. Anote en su diario alguna pregunta o ideas que se originen en la meditación.

ORATIO

Dedique el comienzo de su tiempo de oración a escuchar lo que Dios tiene que decirle. Escuche con atención las palabras del Salmo que han sido significativas para usted. Pídale a Dios que le revele cómo estas palabras pueden traer salvación, la esperanza y el propósito renovado en su vida.

CONTEMPLATIO

Para terminar, volver a leer los versículos 13 y 14. Ore por confianza en estas palabras, y descanse en el conocimiento de que los que esperan en el Señor nunca se sienten decepcionados.

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