Lección 8, Serie 2, Salmo 56, Lectio Divina

Salmos 56

Nueva Traducción Viviente (NTV)

1 Oh Dios, ten misericordia de mí,
porque la gente me acosa.
Mis enemigos me atacan todo el día.
2 Los que me calumnian no dejan de acosarme,
y muchos me atacan descaradamente.
3 Pero cuando tenga miedo,
en ti pondré mi confianza.
4 Alabo a Dios por lo que ha prometido.
En Dios confío, ¿por qué habría de tener miedo?
¿Qué pueden hacerme unos simples mortales?

5 Siempre tergiversan lo que digo;
se pasan el día tramando cómo hacerme daño.
6 Se juntan para espiarme,
vigilan cada paso que doy, ansiosos de matarme.
7 No permitas que estos malvados se salgan con la suya;
en tu enojo, oh Dios, derríbalos.

8 Tú llevas la cuenta de todas mis angustias[b]
y has juntado todas mis lágrimas en tu frasco;
has registrado cada una de ellas en tu libro.

9 Mis enemigos emprenderán la retirada cuando yo clame a ti por ayuda.
Una cosa sé: ¡Dios está de mi lado!
10 Alabo a Dios por lo que ha prometido;
sí, alabo al Señor por lo que ha prometido.
11 En Dios confío, ¿por qué habría de tener miedo?
¿Qué pueden hacerme unos simples mortales?

12 Cumpliré los votos que te hice, oh Dios,
y ofreceré un sacrificio de gratitud por tu ayuda.
13 Pues me rescataste de la muerte;
no dejaste que mis pies resbalaran.
Así que ahora puedo caminar en tu presencia, oh Dios,
en tu luz que da vida.

PREPARACIÓN

Colóquese en un lugar cómodo con su Biblia y libreta. Dedique unos momentos en oración, pidiendo a Dios que hable a través de las palabras de este salmo y le de tranquilidad a su corazón.

LECTIO

Leer a través de todo el salmo, en voz alta si es posible. En la segunda lectura, tómese su tiempo, leyendo lentamente y resaltando o destacando en su diario las palabras o frases que particularmente le hablan.

MEDITATIO

Revise las palabras o frases que se destacaron en su caso. Repítalas para sí mismo hasta convertirlas en una parte de usted. Permita que el Espíritu Santo hable a través de estas palabras, quizás recordando una relación que necesita atención, o que le recuerde  invocar a Dios en su momento de necesidad.

ORATIO

Hable con Dios acerca de las cosas que usted ha recordado. Si es útil, registre la conversación en su diario. Deje un tiempo de silencio para escuchar la respuesta de Dios para usted.

CONTEMPLATIO

Como conclusión de su tiempo con Dios, vuelva a leer los versículos 9-13. Descanse con la certeza de que Dios es digno de confianza, y que su Espíritu da vida.

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